¿Te está gustando el recorrido? Habrás comprobado que Praga nos ofrece un ejemplo perfecto de ciudad histórica y orgullosa de su pasado pero también tiene otra cara moderna y palpitante. Es una ciudad variable a la que le gusta cambiar de estilos: es romántica y apresurada, antigua y moderna, pero sobre todo, es una ciudad acostumbrada a recibir extranjeros. Continuamos nuestra visita.
Día 2.
Al otro lado del Puente de Carlos encontramos la plaza del Ayuntamiento y la Ciudad Vieja. Desayunamos la típica rosquilla con canela en forma de espiral y cargados de energía, subimos a la Torre del Puente de Malá Strana. Haremos la Ruta Real a la inversa, el camino que hizo Carlos IV el día de su coronación, pero al revés. A ambos lados de la calle hay multitud de tiendas de souvenirs y productos típicos.
Muchos dicen que la plaza del Ayuntamiento es la plaza más bella de Europa. Admiramos su reloj astronómico a cuya torre podemos subir. Cada vez que marca la hora en punto se despliega un fascinante espectáculo. Esta máquina en la Edad Media se contaba entre las maravillas del mundo en su época. Hoy nos sigue asombrando con esa representación del tiempo de una manera que no es capaz de imitar ninguna otra máquina en el mundo.
De ahí, paseamos sin prisa hasta el Barrio Judío. Vemos su sinagoga, el cementerio y su irrepetible “genius loci”. También en esa zona se encuentran las tiendas de lujo. Continuamos por la plaza de Wenceslao, es donde se celebraba el mercado de animales en el siglo XIV y actualmente está allí el Museo Nacional.
Otra curiosidad que no podemos perdernos es la Casa Danzante. Fue denominada así por Ginger Rogers y Fred Astaire. Es un edificio construido en acero, cristal y hormigón que a muchos les recuerda a una pareja bailando.
Para cerrar esta excursión de dos días a Praga podemos cenar en un decorado fascinante. ¿Qué os parece un barco en el río Moldava? El barco se llama Matylda y en el interior tiene un comedor con ventanales por los que ver el río mientras cenamos.
Buen provecho y hasta pronto.


